Tal día como hoy…en 1923

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Howard Carter encuentra la tumba de Tutankhamón el 4 de noviembre de 1922, siendo abierto el sarcófago el 16 de febrero de 1923. Este se trató de uno de los descubrimientos más importantes para la egiptología, ya que ha sido la primera, y la única, tumba faraónica inviolada.

Esta noticia dio por tanto la vuelta al mundo, a pesar de los limitados sistemas de comunicación del momento. Sin embargo, no se trataba de un ajuar muy ostentoso, si lo comparamos con otros.

Situémonos en el contexto histórico de Tutankhamón: retrocedemos unos años llegando al gobierno de Amenofis IV o Akenatón, periodo conocido como “revolución amarniana”. Este faraón impuso un cambio generalizado en Egipto: un cambio social, que venía marcado por su personalidad, y religioso, pasando de un politeísmo a un casi monoteísmo o henoteísmo, en el que el dios supremo pasa a ser Atón (disco solar). De ahí que modifique su nombre real al de Akenatón y que cambie la capital de Tebas a Akhetatón u horizonte del disco solar, una capital de nueva planta. Este cambio radical, en parte lo motivó el poder que estaban adquiriendo los sacerdotes tebanos del dios Amón, la solución que Amenofis IV decidió tomar fue esta.

La descendencia de Akenatón a Tutankhamón no es clara, se sostienen diversas hipótesis considerando que éste pudiera ser hijo de Amenhotep III, de Semenkhare o incluso del propio Akenatón.

Lo que sí se conoce a ciencia cierta es que tras el reinado de Akenatón se dio el breve gobierno de Semenkhare, y que fue tras su muerte cuando subió al trono (de niño) Tutankhamón. Este reinó por un breve periodo de tiempo y además murió muy joven, aproximadamente con 18 años.

Es por esto que tanto la tumba, situada en el Valle de los Reyes, como el ajuar del faraón-niño eran más pobres que otras. Sin embargo, según cuenta Howard Carter, la tumba poseía un número tan alto de objetos que ni siquiera hacía falta decoración pictórica, tanto es así que incluso dificultaron la entrada a los excavadores. Esto nos lleva a preguntarnos entonces ¿cómo de lujosas fueron esas otras tumbas y ajuares?

Se encontraron piezas de todas las tipologías que podamos imaginar. Muchas de ellas han llegado hasta nosotros como obras maestras, que nos hablan del manejo de la ebanistería y de las artes suntuarias y decorativas.

sarcofago tutankhamon

Es la cámara sepulcral la única estancia de todo el complejo que presenta pinturas murales,en esta se conserva el sarcófago de cuarcita roja, que contenía y contiene la momia de Tutankhamón inserta en tres ataúdes de madera, con aplicaciones de oro y esmaltes. Se presenta al faraón como una figura osiríaca, con los brazos cruzados en el pecho portando el cetro y el flagelo. Sobresalen la diosa cobra (Wadjet) y la diosa buitre (Nadjet), divinidades protectoras del Bajo y Alto Egipto, respectivamente. Esta unión también simboliza la unidad de los dos territorios en uno sólo.

En el interior del sarcófago se encuentra la momia, dentro de uno de sus tres ataúdes. Los otros dos se conservan en el Museo de El Cairo. 

mascara tutankamon

Bajo esos ataúdes se encontraba la máscara que cubría el rostro del faraón, una de las mayores obras de la orfebrería de todos los tiempos. Realizada en oro con incrustaciones de coral y vidrio imitando al lapislázuli (debido a su calidad, antes se creía que era lapislázuli, no una imitación). De nuevo aquí se observarán los atributos reales: el cetro, el flagelo, el nemes o velo real, la barba postiza… Y las diosas buitre y cobra en el velo, como símbolo de la unión de Egipto. La máscara no tocaba el rostro, ya que este estaba envuelto en vendas de lino y además las vendas estaban completamente cubiertas de amuletos. La momia quedaba así protegida y revestida de una manera ostentosa.

trono tutankamon

Entre el ajuar funerario cabe destacar el trono real, que presenta una estructura interna de madera, completamente revestida de láminas de pan de oro, con incrustaciones de piedras semipreciosas, de láminas de plata, de esmaltes y de vidrio polícromo. Presenta la misma tipología que los tronos del Imperio Antiguo (véase trono del ajuar de Hetepheres o  escultura de Kefrén en diorita en el Museo de El Cairo): con patas que terminan en garras de león (las cuatro mirando hacia el frente) y descansando sobre unas zapatas anilladas. Las dos patas frontales culminan en unas cabezas leoninas. 

En el respaldo del trono se ha representado una escena familiar y ritual, donde los protagonistas son Tutankhamón y la princesa Anhkesenamón.

En el año 1925 se realizó un examen y una autopsia a la momia, que aportaron mucho información histórica, pero en lo referente al arte, parece ser que las representaciones de Tutankhamón fueron poco idealizadas, más bien todo lo contrario, sigue el estilo naturalistas que se observaba ya en el periodo amarniano (a pesar de que este se diera por finalizado). El modelo más parecido a la realidad era el ataúd intermedio.

Como curiosidades, añadir que este estudio aportó la siguiente información: la cabeza del fémur aún no había terminado de solidificarse y las muelas del juicio estaban despuntando, por lo que se piensa que el faraón tendría una edad de entre 17 a 19 años. Tenía los lóbulos de las orejas perforados, con orificios de 7’5 mm.

Seis años duró esta expedición, que no habría sido posible sin el esfuerzo del arqueólogo inglés Howard Carter, pero tampoco sin el mecenazgo del noble inglés Lord Carnavon.

Muchos de los descubrimientos que han tenido lugar en Egipto han sido debidos a  un insaciable deseo de historiadores o arqueólogos extranjeros de vanagloriarse y llenar las vitrinas de sus museos nacionales. Es por esto que, una vez termina la Primera Guerra Mundial, el gobierno egipcio dicta una ley mediante la cual obliga a dejar en Egipto todas las piezas allí descubiertas.

Gracias a esta ley, la tumba de Tutankhamón no se encuentra en el British Museum de Londres, a pesar de que fuera descubierta por el británico Howard Carter, sino en el Museo de El Cairo.

Gracias a todas esas excavaciones conocemos de Egipto tanto como lo hacemos, por esa fascinación que causó a partir del siglo XIX en Europa, sin embargo muchas de esas piezas se hallan hoy en museos completamente descontextualizados, en una realidad que no es la suya, que es la cultura egipcia.

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